La creación de la
República Amazónica de Loreto
y la conquista de El Dorado.
Existe una realidad que no podemos ocultar: la relación entre Loreto y el Perú es insostenible. No se trata de buscar dádivas o nuevas exoneraciones tributarias, que como limosna se renuevan cada 12 meses, al igual que los programas de donación de alimentos o empleo de emergencia; menos aún, iniciar tardíos procesos de regionalización o descentralización, dirigidos por la misma clase política limeña antinacional que es responsable de permanentes actos de entreguismo que amenazan nuestra soberanía nacional amazónica.
De lo que se trata, es de establecer una nueva y sana relación jurídica entre Loreto, como vanguardia de la nación amazónica, con el estado limeño-peruano, que a lo largo de nuestra historia ha demostrado ser profundamente antinacional y antiamazónico.
Las relaciones entre Loreto y el Perú requieren, con urgencia, un profundo proceso de reingeniería. En este sentido creemos que el Perú, históricamente incapaz de resolver las necesidades, intereses y aspiraciones de la nación amazónica, no tiene autoridad moral ni jurídica para oponerse a que los pueblos de la Amazonia pongan en marcha un proyecto nacional amazónico que permita a la amazonia alcanzar los niveles de desarrollo económico y seguridad integral de su territorio nacional.
Hacemos esta propuesta respaldados por el marco jurídico internacional, y en este marco exigimos al Estado Peruano que respete nuestro derecho a la diferencia de una minoría relativa, que se halla contemplado en la resolución de la ONU suscrita en Paris el 27 de Noviembre de 1978 y la Resolución 47/135 del 18 de Diciembre de 1992; y reclamamos nuestro Derecho a la Libre Determinación, que se apoya en el marco del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos del 16 de diciembre de 1996 (Resolución 2200 A).
Por estas razones, apoyándonos en la Carta de Fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Derecho a la Autodeterminación de los Pueblos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales, la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de los Pueblos y la política internacional de solución pacífica de controversias, sostenemos la necesidad de iniciar en el ámbito de la amazonía un proceso de liberación nacional, pacífico y negociado, con el objetivo de crear un estado nacional amazónico, que bajo el nombre de República del Amazonia, se establezca en el ámbito de la cuenca del Amazonas, como la justa aspiración histórica de nuestros pueblos.
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Teniendo como centro de cohesión nacional a la ciudad de Iquitos, la nueva República del Amazonia, esta llamada a convertirse, en breve plazo, en el eje integrador de la amazonia, pues además de sumar a los actuales departamentos peruanos de Loreto, San Martín, Ucayali, Madre de Dios y Amazonas; por razones históricas y geopolíticas, abre sus brazos fraternos a las poblaciones de Sucumbios, Quijos y Canelos (Ecuador), el Caquetá y Amazonas (Colombia), el Acre, la Rondonia y Amazonas (Brasil), y en general a
los hermanos que viven en los 7 millones de kilómetros cuadrados que abarcan la llamada Cuenca del río Amazonas, para retomar juntos la construcción de la gran patria amazónica anhelada por la identidad histórica y sociocultural de nuestras naciones.
En medio de este proceso surge una pregunta crucial: ¿cómo será la nueva relación jurídica que desarrollará el futuro Estado de la Amazonia y la República del Perú? Aún no lo sabemos. En todo caso, la experiencia mundial es amplia y variada. En ella destacan el modelo separatista canadiense y la autonomía de Québec, el régimen de las autonomías españolas; la alternativa de las regiones en Francia, la federación de Alemania y los diversos modelos que a escala latinoamericana entre los que destacan: Brasil, Colombia, Venezuela y la Argentina; o el caso de Puerto Rico como estado asociado de los Estados Unidos o, porque no, el caso de Montenegro.
Pero si bien nadie puede asegurar cuál será el modelo que finalmente se elija, lo que si está claro es que, el proceso de liberación nacional de Loreto y la negociación con el Perú debe ser un proceso pacífico y democrático. Para ello necesitamos avanzar por el camino de la negociación conciliatoria, que nos permita establecer una nueva, sólida y fructífera relación jurídica de asociación soberana y fraterna con el Perú.
En este sentido tenemos que ser enfáticos, ya que la experiencia internacional –como lo demuestra entre otros casos el IRA en Irlanda del Norte y la ETA en el país vasco-, también ha demostrado que, el sendero del separatismo unilateral crea efectos contrarios al deseado y abre procesos de violencia irracional que nadie desea.
El presente trabajo, hecho a manera de propuesta que debe ser enriquecida, busca contribuir al debate que actualmente desarrolla de manera intuitiva, los pueblos y naciones amazónicas involucradas en este proceso.
No hay tiempo que perder, además de nuestras justas aspiraciones nacionales existe un peligro real y concreto: las pretensiones de Estados Unidos y la G-8 de “Internacionalizar la Amazonia”. Asía, bajo el pretexto de salvar al “último pulmón del Planeta y patrimonio ecológico de la humanidad”, existe la decisión política de crear una suerte de protectorado neocolonial de EU-ONU, al servicio de la economía neoliberal que promueve el Nuevo Orden Internacional, el llamado Consenso de Washington y su proyecto Geoestratégico.
República Amazónica de Loreto
y la conquista de El Dorado.
Existe una realidad que no podemos ocultar: la relación entre Loreto y el Perú es insostenible. No se trata de buscar dádivas o nuevas exoneraciones tributarias, que como limosna se renuevan cada 12 meses, al igual que los programas de donación de alimentos o empleo de emergencia; menos aún, iniciar tardíos procesos de regionalización o descentralización, dirigidos por la misma clase política limeña antinacional que es responsable de permanentes actos de entreguismo que amenazan nuestra soberanía nacional amazónica.
De lo que se trata, es de establecer una nueva y sana relación jurídica entre Loreto, como vanguardia de la nación amazónica, con el estado limeño-peruano, que a lo largo de nuestra historia ha demostrado ser profundamente antinacional y antiamazónico.
Las relaciones entre Loreto y el Perú requieren, con urgencia, un profundo proceso de reingeniería. En este sentido creemos que el Perú, históricamente incapaz de resolver las necesidades, intereses y aspiraciones de la nación amazónica, no tiene autoridad moral ni jurídica para oponerse a que los pueblos de la Amazonia pongan en marcha un proyecto nacional amazónico que permita a la amazonia alcanzar los niveles de desarrollo económico y seguridad integral de su territorio nacional.
Hacemos esta propuesta respaldados por el marco jurídico internacional, y en este marco exigimos al Estado Peruano que respete nuestro derecho a la diferencia de una minoría relativa, que se halla contemplado en la resolución de la ONU suscrita en Paris el 27 de Noviembre de 1978 y la Resolución 47/135 del 18 de Diciembre de 1992; y reclamamos nuestro Derecho a la Libre Determinación, que se apoya en el marco del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos del 16 de diciembre de 1996 (Resolución 2200 A).
Por estas razones, apoyándonos en la Carta de Fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Derecho a la Autodeterminación de los Pueblos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales, la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de los Pueblos y la política internacional de solución pacífica de controversias, sostenemos la necesidad de iniciar en el ámbito de la amazonía un proceso de liberación nacional, pacífico y negociado, con el objetivo de crear un estado nacional amazónico, que bajo el nombre de República del Amazonia, se establezca en el ámbito de la cuenca del Amazonas, como la justa aspiración histórica de nuestros pueblos.
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Teniendo como centro de cohesión nacional a la ciudad de Iquitos, la nueva República del Amazonia, esta llamada a convertirse, en breve plazo, en el eje integrador de la amazonia, pues además de sumar a los actuales departamentos peruanos de Loreto, San Martín, Ucayali, Madre de Dios y Amazonas; por razones históricas y geopolíticas, abre sus brazos fraternos a las poblaciones de Sucumbios, Quijos y Canelos (Ecuador), el Caquetá y Amazonas (Colombia), el Acre, la Rondonia y Amazonas (Brasil), y en general a
los hermanos que viven en los 7 millones de kilómetros cuadrados que abarcan la llamada Cuenca del río Amazonas, para retomar juntos la construcción de la gran patria amazónica anhelada por la identidad histórica y sociocultural de nuestras naciones.
En medio de este proceso surge una pregunta crucial: ¿cómo será la nueva relación jurídica que desarrollará el futuro Estado de la Amazonia y la República del Perú? Aún no lo sabemos. En todo caso, la experiencia mundial es amplia y variada. En ella destacan el modelo separatista canadiense y la autonomía de Québec, el régimen de las autonomías españolas; la alternativa de las regiones en Francia, la federación de Alemania y los diversos modelos que a escala latinoamericana entre los que destacan: Brasil, Colombia, Venezuela y la Argentina; o el caso de Puerto Rico como estado asociado de los Estados Unidos o, porque no, el caso de Montenegro.
Pero si bien nadie puede asegurar cuál será el modelo que finalmente se elija, lo que si está claro es que, el proceso de liberación nacional de Loreto y la negociación con el Perú debe ser un proceso pacífico y democrático. Para ello necesitamos avanzar por el camino de la negociación conciliatoria, que nos permita establecer una nueva, sólida y fructífera relación jurídica de asociación soberana y fraterna con el Perú.
En este sentido tenemos que ser enfáticos, ya que la experiencia internacional –como lo demuestra entre otros casos el IRA en Irlanda del Norte y la ETA en el país vasco-, también ha demostrado que, el sendero del separatismo unilateral crea efectos contrarios al deseado y abre procesos de violencia irracional que nadie desea.
El presente trabajo, hecho a manera de propuesta que debe ser enriquecida, busca contribuir al debate que actualmente desarrolla de manera intuitiva, los pueblos y naciones amazónicas involucradas en este proceso.
No hay tiempo que perder, además de nuestras justas aspiraciones nacionales existe un peligro real y concreto: las pretensiones de Estados Unidos y la G-8 de “Internacionalizar la Amazonia”. Asía, bajo el pretexto de salvar al “último pulmón del Planeta y patrimonio ecológico de la humanidad”, existe la decisión política de crear una suerte de protectorado neocolonial de EU-ONU, al servicio de la economía neoliberal que promueve el Nuevo Orden Internacional, el llamado Consenso de Washington y su proyecto Geoestratégico.
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