(Algunos mitos nos pueden hacer perder el avión...)
Si tenemos Objetivos Nacionales y un Proyecto de Desarrollo Nacional y Seguridad Integral que busca atender las necesidades, intereses y aspiraciones de la nación amazónica, la inversión extranjera se convierte en un elemento estratégico y de vital importancia ante la escasez de recursos internos..
Ya lo hemos dicho: el potencial amazónico es inmenso. La biodiversidad de nuestro territorio es tan rica, que –sin tener los problemas de presión demográfica de otras zonas-, podríamos, con mucha tranquilidad poner en marcha un proyecto de crecimiento sostenido que en pocos años nos permitan alcanzar niveles de desarrollo envidiables en Latinoamérica. Así, mientras en el Perú celebra con entusiasmo un crecimiento anual de 4% del PBI, que resulta insuficiente. El PBI de Loreto podría crecer a un ritmo de 10%, 20%, 30% o 40% al año.
Esta afirmación que podría despertar suspicacias de muchos despistados, se basa entre otros elementos, en cuatro fortalezas básicas de la realidad amazónica. 1) Desde el punto de vista geoestratégico y geopolítico, Loreto es el centro de gravedad de Sudamérica. 2) El potencial de riquezas naturales y su biodiversidad. 3) La baja densidad poblacional. 4) No hay que desarmar nada ya que nunca se desarrollo un modelo de crecimiento. (Ampliamente explicadas en el libro del autor: “Espiando el Futuro: Los Objetivos Nacionales y la Conquista de El Dorado”)
El caso de Iquitos es claro; su ubicación geopolítica es estratégica, como puerto-bisagra, que une a las cinco cuencas del Sudamérica y salida bioceánica (Pacífico-Atlántico), pero pese a ello mantiene sus rasgos iniciales como una ciudad del siglo XIX. Desde 1800 solo ha sufrido dos cambios fundamentales: el área monumental ha sido atrapada por un cordón de asentamientos humanos en expansión y la base comercial-industrial que logro a mediados del siglo XX ha desaparecido. Lo bueno de esto es que en Iquitos se puede hacer de todo ya que no hay nada y todo está por hacerse. No es necesario remplazar ni sustituir nada. Esa es una ventaja comparativa importante ya que no hay que destruir sino construir.
El problema central de Iquitos y de Loreto es la falta de una elite política, económica y social con ideas claras. ¿De qué nos sirve tener ventajas geoestratégicas y geopolíticas sino saben qué hacer? Y de lo que se trata es de definir el papel de Loreto en la nueva realidad mundial del siglo XXI. Es decir: fijar Objetivos Nacionales Amazónicos, diseñar un Proyecto Nacional de Crecimiento y hacer planeamiento estratégico y planificación de la defensa.
En este aspecto hay que definir el papel del Estado, la nación y la inversión tanto nacional como extranjera. Es decir, tiene que, a despecho de lo que muchos sostienen los flujos de capital son escasos y la inversión extranjera es cada día más selectiva. No hay que olvidar que no estamos solos en el mundo. La competencia por “capturar” y atraer capitales para financiar proyectos de desarrollo son el punto número uno de la agenda política de 180 estados.
Y, si bien es cierto que cada el sistema financiero tiene exceso de recursos, los financistas buscan comerse el “lomo fino”. Es decir no basta tener un rico potencial de recursos hay que ofrecer ventaja comparativas y principalmente competitivas. Por ello junto a la promoción de la inversión privada hay que promover una corriente de migración nacional y extranjera.
Como la historia nos enseña, la etapa de éxito y progreso de la amazonia se logro a partir de los emigrantes. Nuestros abuelos, llegados de otras tierras, armados de machetes y carabinas, conquistaron estas tierras y la hicieron nuestra. Al iniciarse la explotación del caucho, hacia 1885, Iquitos se convierte en el centro de gravedad de la economía mundial. El Caucho nos hace parte de la cadena productiva de la industria automotriz en expansión.
Testimonio viviente de esta etapa es Iquitos. Diseñada por un arquitecto francés, es una ciudad europea del siglo XIX, con 108 monumentos y una arquitectura urbana futurista. El malecón Tarapacá, sus amplias calles, las instalaciones portuarias, el tren urbano, la factoría, el industrialismo, es el reflejo de una visión exitosa de una clase empresarial moderna y revolucionaria, que vivió en medio de una gran efervescencia política y cultural.
Iquitos es único en el mundo. Una ciudad cauchera con alma y personalidad. Su carácter cosmopolita y su fisonomía urbana son el resultado de un proceso de sincretismo cultural armónico, entre la cosmovisión amazónica y el aporte de la migración extranjera. Por ello la era del caucho sobrevive en el imaginario social amazónico como una etapa de éxito y progreso. No se trata pues de añorar el pasado, sino de fortalecer una visión de desarrollo a partir de nuestra historia.
martes, 23 de diciembre de 2008
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